PRESENTACIÓN EN VALENCIA DEL LIBRO “Cartas desde Contamana” de José Luis Coll

Presentación del libro "Cartas desde Contamana"
Cartas desde Contamana 3
Cartas desde Contamana 2
Cartas desde Contaman 4

El pasado día 30 de diciembre de 2011 tuvo lugar en el convento franciscano de nuestra Sra. De los ángeles de Valencia la presentación del libro “Cartas desde Contamana. Experiencia de fe viviendo con los pueblos de la Selva amazónica el Ucayali”  de José Luis Coll.

 

La presentación corrió a cargo de cuatro buenos amigos (Amparo Calabuig, Juanjo Bolinches, Begoña Gras y Fran Ros) y amigos de José Luis Coll que en nombre del equipo coordinador de este proyecto compartieron alrededor de hora y media con una grupo de unas casi 60 personas que abarrotaban la sala. Se explicaron los porqués y el contenido del libro y con ayuda de unas imágenes de Contamana la vida de las gentes y de la Misión.

 

 “Cartas desde Contamana. Experiencia de fe viviendo con los pueblos de la Selva amazónica el Ucayali” es un libro diferente. Diferente porque no se ha escrito a propósito. José Luis no pensó nunca en escribir un libro. Durante este último año nos ha ido enviando unas cartas a través del correo electrónico a su familia y amigos que recogen las experiencias humanas y de fe que ha ido viviendo con las gentes del Ucayali en la parroquia-misión franciscana de Contamana en la selva amazónica Peruana.

 

Varios de sus amigos pensamos que sería muy bueno que más gente conociera esta experiencia de vida y de fe pues a través de estas cartas se hacen presentes los grandes valores humanos y las grandes decisiones que todos debemos tomar en nuestra vida. Además, de manera clara José Luis nos vuelve a mostrar con estos textos la suerte que hemos tenido al ser creyentes, al reconocer que Dios “ha querido pasar por nuestras vidas”.

 

Le propusimos a José Luis que cuando hubiera un número suficiente (unas 20 cartas) hiciéramos un sencillo libro con todas ellas. (Al final hemos puesto 29). La verdad es que al principio y durante un tiempo nos dijo que NO. José Luis pensaba que las cartas no tenían suficiente entidad como para editarlas, que su redacción tampoco era brillante y que en realidad él y Cobo (su compañero franciscano) no estaban haciendo nada del otro mundo; vivir con las gentes de Contamana y compartir con ellos su persona y su fe. Algo que ya habían hecho durante mucho tiempo muchos otros misioneros antes y que ellos no destacaban por nada especial y por ello no había motivo para editar un libro.

 

Ante nuestra insistencia reiterada, accedió a que pudiéramos compilar casi todas esas cartas en un sencillo libro con la finalidad de que pudieran llegar a más gente. Nosotros añadimos que la lectura de estas cartas puede hacernos pensar, reflexionar y descubrir en nosotros cosas y actitudes muy positivas que pueden ayudarnos a ser más personas y a crear entre nuestros familiares, vecinos y amigos unas mejores relaciones humanas y ser más felices. Y además quisimos añadir la colaboración económica. Es verdad que las necesidades en la Misión son muchas, pero José Luis no nos ha pedido dinero. Nosotros hemos pensado que podemos colaborar con 10 euros por libro y así enviarle dentro de un tiempo breve la colaboración de todos los que adquirimos el libro y que ellos (José Luis y Cobo) vean en qué necesidades más urgentes lo emplean.

 

 Lo central es que el contenido de cada carta logra conectar con nuestro YO, con nuestra conciencia más íntima y “nos remueve” por dentro. Nos hace tomar conciencia de cómo somos y cómo estamos viviendo. Éste ha sido el objetivo fundamental; dar a conocer estas cartas que han logrado “tocarnos y hacernos mucho bien” y que así también, puedan hacerlo a cualquiera que las lea. Además hemos querido complementar estéticamente las cartas con dibujos de Mino Cerezo Barredo “Pintor de la liberación” (Misionero Claretiano), que de 1974 a 1979 estuvo en Juanjuí (departamento de San Martín, relativamente cerca de Contamana y a la orilla de los ríos Huallaga y Huayabamba) que conoció y trabajó con el obispo del vicariato de Requena, el franciscano Víctor de la Peña, antecesor del actual, Juan Oliver, pues “casan” perfectamente con lo que José Luis nos está relatando.

 

…Hay otra forma de “estar” con la pobreza. No es ni mejor, ni peor que las demás. Es “quedarse con”, “vivir junto a” los pobres. Porque la pobreza es un concepto, una idea, una visión del problema. Los pobres son los rostros encarnados de ese problema.

Cuando uno se topa con los rostros de un problema, la cabeza, la mente, lo racional, lo lógico… quedan a un lado. La vivencia y la experiencia, los sentimientos y los afectos, pasan al primer plano. Todo se vive como más global, más integrado, más completo, más real. Pero también todo es más concreto, más desestructurado, más realista. Con la mente nos pre-ocupamos. Con la presencia nos ocupamos y nos movemos en alguna dirección, con alguna finalidad concreta.

 

…José Luis relata la vida diaria y cómo se le conmueve el corazón; detalla sus ilusiones y desilusiones; nos cuenta su inseguridad, sus dudas y su desorientación; sus urgencias inaplazables ante las necesidades más primarias de los más desfavorecidos para las que no existen recetas universales previas; los milagros cotidianos que ve claramente a su alrededor; su contacto con la vida al nivel de pura supervivencia (¡ay, nuestro estado del bienestar!);  los gestos sencillos de amor, solidaridad y perdón; sus interpelaciones a Dios ante tanto sufrimiento e injusticia; su agradecimiento porque todo esto golpea nuestros corazones para despertar nuestra parte misericordiosa y generosa, nuestra parte divina, lo mejor de nosotros mismos, y permite también que nos alcance algo de la misericordia de Dios.

José Luis aprecia en los otros-pobres unos auténticos maestros de la vida, de los que tiene mucho que aprender, en el arte de afrontar lo inesperado y lo inmediato de los muchos reveses que sufren…

 

Cualquiera de nosotros podemos dar al que da: dinero, cartas, correos electrónicos, llamadas telefónicas, oraciones,… todo ayuda. Y, sobre todo, conservar y cultivar la sensibilidad hacia aquellos hermanos a los que la vida desfavoreció sin que hayan tenido la más mínima oportunidad de elegir.

La decisión es tuya, mía… de todos nosotros.

 

   Fran Ros y Begoña Gras.

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